Nueva hepatitis mantiene perpleja a clase médica europea

Se barajan hipótesis y teorías, pero no se sabe nada con certeza. investigaciones continúan para determinar su origen.

Por Claudia Fernández

SANTO DOMINGO, 21 de abril, 2022 (ADPRESS).- La aparición de un nuevo y desconocido tipo de hepatitis, cuyo origen se desconoce, así como sus causas y progreso, y que además solo ataca a menores de 10 años, mantiene perpleja y en estado de alerta a la clase médica europea, que de nuevo se enfrenta a una enfermedad, de la que no se conoce nada hasta el momento.

El toque de alerta lo dio el doctor Ignacio López Goñi, reconocido infectologo español en un artículo publicado el martes recién pasado en el medio digital The Conversation, lo que ha puesto en vilo al continente europeo y otras partes del mundo.

Es que la situación no es para menos, y de momento, lo que surgen son interrogantes. ¿Por qué a niños?, ¿por qué un rango de edad específico? ¿por qué el hígado?, por qué, por qué y más por qué, tratando de buscar una explicación lógica a la situación anómala recién surgida.

Y en medio del desconocimiento y la perplejidad, continúan presentándose casos, lo que supone un gran misterio a desentrañar por médicos e investigadores, a fin de detectar el origen y evolución de esta nueva enfermedad.

¿Qué es la hepatitis y cómo se contrae?

“La hepatitis es una enfermedad que provoca la inflamación del hígado, un órgano vital que se encarga, entre otras funciones, de filtrar la sangre, producir bilis, procesar nutrientes, descomponer sustancias químicas, controlar el nivel de hormonas, entre otras cosas. Cualquier cosa que lo “moleste”, puede ser perjudicial. Y la hepatitis puede ser una de estas molestias, ya que es capaz de interrumpir estas funciones: un hígado inflamado o dañado no puede ejecutarlas bien”.

La explicación proviene de la Associació Catalana de Malalts d’Hepatitis (Asociación Catalana de Enfermos de Hepatitis) (ASSCAT), entidad sin fines de lucro, legalmente establecida en Barcelona desde el año 2000,

Indica el sitio web de la entidad catalana www.asscat-hepatitis.org, que, hasta el momento, se conocían 5 tipos distintos de la enfermedad, A, B, C, D y E, las ´primeras cinco letras del abecedario, todas con características diferentes, y al mismo tiempo con coincidencias y similitudes, pero dependiendo del tipo que se contraiga, los síntomas varían.

Puede ser causada por un virus (hepatitis viral); por el consumo de alcohol, drogas o fármacos, o por una disfunción del sistema inmunológico que hace que este ataque las células hepáticas.

En el caso de la hepatitis A, la más benigna, es una de las dos que se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados, aunque también puede propagarse por ciertas prácticas sexuales.

“Este tipo de virus suele provocar una infección leve, con una recuperación completa al cabo de unas semanas, y lo síntomas más comunes son fiebre, pérdida de apetito, calambres en el estómago, ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos); orina oscura y fatiga y por lo regular, no requiere tratamiento médico, sino seguir una profilaxis estricta. Este tipo de hepatitis cuenta con una vacuna que tiene una eficacia de casi el 100%”.

La segunda variante, hepatitis B, se trata de una infección crónica que padecen casi 260 millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Se transmite a través de prácticas sexuales sin protección, compartiendo equipos contaminados como agujas, jeringas e incluso equipos médicos como monitores de glucosa y artículos personales como cepillos de dientes; o por vía perinatal, es decir, de la madre infectada al bebé en el momento del parto. Este virus puede provocar cirrosis y cáncer de hígado.

Para esta enfermedad también existe una vacuna, la que ha permitido una disminución considerable de su incidencia. Pensar en la cantidad que habría sin ella, cuando 260 millones de personas la han contraído, también es para preocuparse, debido a la relajación de las costumbres, luego de la apertura post pandemia COVID-19, es para poner atención.

En cuanto a la hepatitis C (VHC), es considerada una enfermedad de transmisión sexual, a pesar de que también puede ser transmitida por transfusiones de sangre contaminada y por la moderna tendencia de hacerse piercings y tatuajes, muy en boga entre las personas entre los 18 y 40 años. Esta variante no tiene, hasta el momento una vacuna y se asocia con la transmisión del VIH-SIDA.

Hepatitis D (VHD), con más complicaciones que las anteriores, pues afecta a personas infectadas ya con la versión B, que necesita para sobrevivir y sus efectos son mucho más graves, pues conjuga dos variantes en una sola persona y se transmite por vía sanguínea, transfusiones, sobre todo, jeringuillas sin desinfectar, consumo de drogas y sustancias ilícitas o por compartir objetos de higiene personal, contacto sexual sin protección y de madre a hijo. Este tipo de hepatitis puede hacer empeorar una infección por hepatitis B y hacer más graves los síntomas.

Finalmente, la hepatitis tipo E (VHE), se transmite igual que la hepatitis A, por consumo de agua o alimentos contaminados, pero, a diferencia de la A, no tiene una vacuna para su inmunización, por lo que la prevención establece extremar las medidas higiénicas y evitar el consumo de bebidas y alimentos contaminados.

La nueva versión. Origen, desconocido, causas, desconocidas, tratamiento, desconocido

Uno de los factores más preocupantes de la aparición de la nueva versión de hepatitis infantil (nos atrevemos a llamarla así a falta de una denominación) es precisamente eso, que se trata de menores de 10 años los infectados, sin que se conozcan las causas, origen o forma de tratar la enfermedad, lo que eleva el nivel de tensión sanitaria en los países en donde ha aparecido.

Lo cierto es, como cita The Conversation, que, “nos encontramos frente a lo que parece ser una nueva forma de hepatitis de la que aún desconocemos muchos datos importantes, como su causa, evolución e impacto en la población”.

Y añade, “es normal que afloren informaciones, incluso contradictorias, en el futuro próximo. Las ideas se asentarán conforme se verifiquen experimentalmente. La ciencia avanza despacio, pero intenta asegurarse de que sus pasos sean firmes y basados en evidencias”, por lo que quizá pase algún tiempo sin información alguna sobre la evolución de esta nueva enfermedad.

Agrega la publicación que, por lo regular, ante una nueva enfermedad, los primeros casos detectados son los más graves y, con el tiempo, van detectándose casos más leves dando una imagen más realista de la enfermedad y de su incidencia de la que puede tenerse en una primera visión.

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