Entre la esperanza y la desolación: familias dominicanas exigen respuestas por menores desaparecidos”

La desaparición de la niña Brianna Genao Rosario, de apenas 3 años, ocurrida el 31 de diciembre de 2025 en la comunidad de Barrero, municipio Imbert, ha vuelto a poner de manifiesto un doloroso patrón que afecta a familias en distintas regiones del país: la desaparición de menores y la dificultad para encontrar respuestas claras y oportunas.

Desde Puerto Plata hasta Jarabacoa, los casos de niños reportados como desaparecidos comparten un denominador: ausencia de información concluyente y una angustia que se prolonga por semanas y, en algunos, meses. La historia de Brianna se suma a la de Roldanis Calderón, otro menor de tres años visto por última vez el 30 de marzo de 2025 en Jarabacoa, cuyo expediente sigue abierto sin hallazgos definitivos.

El caso de Brianna: del entusiasmo a la tragedia

La pequeña Brianna fue vista por última vez en la tarde del 31 de diciembre, mientras jugaba cerca de su hogar con otros niños. A pocos minutos, desapareció sin dejar rastro, en un entorno rural caracterizado por vegetación densa, caminos irregulares y ríos cercanos —elementos que complican la búsqueda y que se repiten en otros casos similares.

Desde el inicio, las autoridades activaron un operativo con drones, unidades caninas, equipos especializados de búsqueda, y cientos de voluntarios y rescatistas; sin embargo, los resultados han sido escasos. La búsqueda incluso fue suspendida temporalmente por condiciones climáticas adversas en la zona norte del país, lo que extendió aún más la incertidumbre.

En las últimas horas, el caso dio un giro alarmante: autoridades habrían interrogado y detenido a familiares cercanos, con informes no oficiales —aún en investigación— de confesiones que apuntan a un desenlace fatal para la menor, despertando una intensa indignación pública.

Patrones y vacíos institucionales

La coincidencia entre los casos de Brianna y Roldanis —ambos niños pequeños desaparecidos alrededor de sus hogares en zonas rurales— ha encendido alarmas entre organizaciones de derechos de la niñez y familiares que exigen mayores recursos, coordinación y transparencia en las investigaciones.

Expertos en políticas públicas señalan que estos hechos evidencian debilidades estructurales en la protección infantil y en los mecanismos de alerta temprana y respuesta inmediata, particularmente fuera de los grandes centros urbanos.

Impacto en las comunidades

Los residentes de Barrero expresan que la desaparición de Brianna “marcó a toda la localidad”, sumiendo al pueblo en angustia y tristeza profunda, mientras los padres y vecinos demandan mayor atención estatal y social para evitar que más familias vivan la misma tragedia.

Un fenómeno silente

Aunque cada caso es único, la acumulación de desapariciones infantiles sin resolución evidencia un fenómeno silente que merece atención nacional: la protección de los niños, la capacidad investigativa de las autoridades y la participación comunitaria en la búsqueda de soluciones. Las voces de los familiares y comunidades exigen que estos casos no queden en el olvido.