Crece la desafección electoral en República Dominicana; 13.7 % afirma que no votaría si las elecciones fueran hoy

El aumento de quienes dicen que no acudirían a las urnas coincide con un deterioro de la percepción sobre la situación nacional, mientras una cuarta parte de los encuestados no expresa una disposición definida de participación electoral.

SANTO DOMINGO, República Dominicana. — La disposición de una parte de la ciudadanía dominicana a participar en las elecciones presidenciales muestra señales de debilitamiento, de acuerdo con los resultados de las dos últimas encuestas de ACD Media, que registran un aumento de las personas que aseguran que no votarían si los comicios fueran celebrados en el momento de la consulta.

Según los datos suministrados, el porcentaje de entrevistados que afirma que no acudiría a las urnas pasó de un 10 % en agosto a un 13.7 % en octubre, lo que representa un incremento de 3.7 puntos porcentuales en apenas dos meses.

Aunque esta variación no permite establecer por sí sola las causas del comportamiento declarado, su coincidencia con un deterioro de la percepción sobre la situación del país abre interrogantes acerca del nivel de confianza ciudadana, las expectativas sociales y la relación entre la población y el sistema político.

El dato merece atención porque la participación electoral constituye uno de los principales mecanismos mediante los cuales la ciudadanía expresa sus preferencias, evalúa la gestión pública y decide quién debe asumir la conducción del Estado.

Sin embargo, la decisión de no votar, manifestada durante una encuesta, no necesariamente significa un rechazo definitivo a la democracia ni permite concluir que esas mismas personas se abstendrán cuando llegue el momento de las elecciones presidenciales de 2028.

El malestar nacional coincide con el aumento del desinterés electoral

Uno de los elementos más relevantes de la medición es que el crecimiento de quienes dicen que no votarían se produce en paralelo con un empeoramiento de la valoración de la situación nacional.

De acuerdo con los resultados publicados sobre la encuesta de ACD Media, las opiniones negativas acerca de la situación del país aumentaron del 49.5 % en agosto al 57 % en octubre. En sentido contrario, las valoraciones positivas descendieron del 48.7 % al 40.6 %.

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Esta evolución plantea una cuestión de interés público: ¿hasta qué punto el malestar con la situación nacional puede estar relacionado con una menor disposición a participar en los procesos electorales?

Los datos muestran que ambas tendencias coinciden temporalmente, pero no demuestran que una sea la causa directa de la otra. Para establecer esa relación sería necesario conocer las razones individuales de quienes manifiestan que no votarían y examinar sus respuestas sobre economía, servicios públicos, confianza institucional y desempeño gubernamental.

Una cuarta parte de los consultados no define su participación

El segundo indicador que merece atención es la suma de quienes descartan votar y quienes no saben o no responden. Ambos grupos representan el 25 % de los entrevistados en octubre, frente al 22.5 % registrado en agosto.

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Evolución de la disposición electoral

Encuestas de ACD Media · agosto y octubre de 2026

Agosto: no votaría

10 %

Octubre: no votaría

13.7 %

No votaría o no responde en agosto

22.5 %

No votaría o no responde en octubre

25 %

Fuente: resultados de las encuestas de ACD Media publicados por Diario Libre. Los porcentajes combinados incluyen respuestas distintas de la negativa explícita a votar.

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El significado de este resultado requiere precisión. No todas las personas que no saben o no responden están necesariamente desinteresadas en la política. Algunas pueden encontrarse indecisas, no tener una preferencia definida o considerar prematuro adoptar una posición sobre unos comicios que todavía están distantes.

Por esa razón, el 25 % no debe interpretarse como una tasa de abstención proyectada para las elecciones presidenciales de 2028. Se trata de una fotografía de las respuestas recogidas durante el levantamiento.

La distancia con los partidos constituye otra señal de alerta

La disposición a no votar también se observa en un escenario de escasa identificación partidaria. En octubre, el 59.9 % de los encuestados declaró no simpatizar con ninguna organización política, frente al 60.6 % registrado en agosto.

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El dato revela que la falta de identificación con los partidos constituye un fenómeno más amplio que la negativa expresa a acudir a las urnas.

No simpatizar con una organización no significa necesariamente rechazar el sistema democrático ni renunciar al voto. Una persona puede no identificarse con ningún partido y, aun así, participar electoralmente, cambiar de preferencia durante la campaña o decidir su voto a partir de propuestas concretas.

Sin embargo, cuando la falta de afinidad partidaria coincide con una valoración más negativa de la situación nacional, surge una interrogante sobre la capacidad de las organizaciones políticas para conectar con las preocupaciones cotidianas de la población.

El desafío para el sistema político consiste en determinar si esa distancia responde a desacuerdos con la gestión pública, desconfianza hacia las organizaciones, insatisfacción económica o una combinación de factores.

¿Qué revela la encuesta sobre el escenario hacia 2028?

Las cifras de octubre ofrecen señales que merecen seguimiento, pero no permiten anticipar por sí solas el comportamiento del electorado dentro de dos años.

Para comprender mejor la evolución de la disposición electoral será necesario observar si el porcentaje de quienes dicen que no votarían continúa aumentando en futuras mediciones o si disminuye conforme se acerque el proceso electoral.

También resultará importante conocer si las personas que actualmente no expresan una preferencia definida terminan identificándose con alguna organización, optan por candidaturas específicas o mantienen su distanciamiento.

En términos investigativos, conviene distinguir tres fenómenos:

  • Desinterés electoral declarado: personas que aseguran que no votarían si las elecciones fueran hoy.
  • Indecisión: ciudadanos que no expresan una respuesta definida o no saben qué opción elegir.
  • Abstención efectiva: electores habilitados que finalmente no acuden a votar el día de las elecciones.

Aunque estos fenómenos pueden relacionarse, no son equivalentes y deben medirse por separado.

Ficha metodológica: qué se debe tomar en cuenta

La información publicada sobre las mediciones de ACD Media señala que la encuesta de agosto se realizó del 8 al 11 de ese mes, mientras que el levantamiento de octubre tuvo lugar del 9 al 11 de octubre de 2026. Ambos estudios incluyeron 1,200 entrevistados y reportaron un nivel de confianza del 95 %.

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Para una evaluación completa de los resultados, sería conveniente disponer de las fichas técnicas integrales, incluyendo el diseño de la muestra, el procedimiento de selección de los entrevistados, la distribución territorial, la ponderación aplicada y el margen de error correspondiente a cada estimación.

El nivel de confianza declarado, por sí solo, no permite determinar la precisión de todos los porcentajes ni sustituye la revisión de la metodología.

Conclusión: una señal que exige seguimiento, no una predicción

El incremento del 10 % al 13.7 % en la proporción de personas que afirma que no votaría constituye una variación relevante en la disposición electoral declarada entre agosto y octubre. A esto se suma el crecimiento del grupo que no define una respuesta y el deterioro de la percepción sobre la situación nacional.

La combinación de estos indicadores plantea interrogantes sobre la confianza ciudadana, la identificación partidaria y las expectativas de la población, sin que pueda atribuirse el fenómeno a una sola causa.

El dato central de esta investigación es que una proporción creciente de los encuestados expresa reservas sobre su participación electoral en un contexto de mayor descontento con la situación del país.

Determinar si esa tendencia se traducirá en una mayor abstención en 2028 requerirá nuevas mediciones, análisis de las motivaciones ciudadanas y, finalmente, contrastar las declaraciones de intención con la participación efectiva en las urnas.